La importancia del triunfo en Luz y Fuerza de Mar del Plata
Lunes 16 de julio de 2012, por Horacio Meguira *
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En una reñida elección, con una afluencia masiva de votantes, la lista Azul N°1 que llevaba como candidato a secretario general a José Rigane, secretario adjunto de la CTA y secretario general de FeTERA, ganó nuevamente la conducción del gremio.

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* Director del Departamento Jurídico de la CTA

Esta elección y la del Sindicato del Azúcar de Ingenio Tabacal, donde la lista que preside Martín Olivera le gana a las listas del oficialismo y la patronal, se constituyen en un símbolo de la ofensiva de nuestra CTA para que la autonomía de la clase en el sector privado democratice y mejore la representación de los trabajadores. Esto sin negar otras luchas y otras organizaciones que dentro o fuera de la Central tratan de constituir representaciones genuinas en los lugares de trabajo.

No es solamente que reafirmamos el autonomismo en sindicatos claves, tanto del sector energético como de industrias extractivas, sino que aumenta su valor simbólico a la luz de la coyuntura que vivimos.

El “aparato” desplegado por el oficialismo (8 inspectores del Ministerio de Trabajo y dos abogados ligados al delegadod e la CTA "tomada" custodia policial rodeando la sede del sindicato), que también se reflejó en la elecciones en el sindicato del Azúcar donde el Ministerio de Trabajo nombró un delegado veedor 10 días antes de las elecciones, nos indica claramente que el Gobierno trata de cualquier manera arrebatarnos la base de sustentación para el crecimiento de nuestra CTA en la representación de los trabajadores del sector privado.

El disciplinamiento y subordinación a las políticas de ajuste son las verdaderas razones que impulsan a las distintas expresiones del gobierno para evitar en tiempos de crisis la conflictividad de alta intensidad.

La situación actual y el desarrollo de la conciencia de los trabajadores desde el 2001 en adelante son el espacio y el momento oportuno para que las representaciones genuinas se extiendan en vastos sectores de la actividad privada. Nuestras primarias banderas de libertad sindical que fueron una constante del desarrollo de nuestra Central, hoy tenemos la oportunidad para que puedan plasmarse en poder real de los trabajadores de dicho sector.

La libertad sindical se ha extendido más allá de “las fronteras” de nuestros sindicatos. Hoy se ha anclado en la conciencia colectiva. La libertad sindical es un “valor” que se ha desarrollado junto al conflicto y a la lucha salarial en estos diez últimos años. No se trata ya de debates abstractos de “modelo contra modelo” de la década del 90; hubo modificaciones sustanciales de la estructura de la clase trabajadora y conjuntamente en el concepto de que es la libertad sindical.

El tipo de conflicto se ha modificado. Desde cuando lanzamos nuestras ideas fundacionales hasta ahora, la libertad sindical real ha evolucionado, se ha convertido en un patrimonio de la clase trabajadora argentina con diversidad de interpretaciones independientemente de los encuadramientos, nucleamientos o agrupaciones.

Esta virtud y diversidad de la idea de “libertad sindical” debemos plasmarla en más poder de la clase, en más representación y más organización. De lo contrario la reacción expresada en un renacimiento del "statalismo" impulsado desde Ministerio de Trabajo, puede hacernos retroceder a nuestro punto de partida.

Es imprescindible que los cuadros de nuestra Central, que fueron los que advirtieron los espacios donde debíamos desarrollarnos de acuerdo a la etapa, comiencen a orientar su militancia hacia el sector privado.

En la década del 90 el ajuste y el disciplinamiento se llevaban a la práctica por medio de la desocupación, hoy se efectiviza mediante la pérdida del salario real y la precariedad. Es por esto que así como fuimos pioneros en ir a buscar a los trabajadores al territorio, en esta etapa debemos ayudar a organizarlos a donde la mayoría de los trabajadores están ahora: en el trabajo subordinado (formal y precario).

Queda un eslabón importantísimo: las elecciones en la UOM de Villa Constitución. Es allí que tenemos la próxima batalla simbólica. Debemos ganar nuevamente al “aparato” de Paulón-Caló y a la patronal que seguramente apoyará la docilidad de la burocracia en tiempos de crisis. Nuevamente jugará fuertemente el Ministerio de Trabajo, especialmente con una UOM nacional oficialista y en puja por la conducción de la CGT.

Este es el marco del Plenario de Delegados del Sector Privado del próximo 8 de setiembre en donde las representaciones en los lugares de trabajo, cualquiera sea su orientación, y más allá de los encuadramientos sindicales afiliados a nuestra central, puedan elaborar un pliego reivindicativo que sirva de base a las luchas que se avecinan.

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