Salud pública
CICOP: "No queremos insalubridad, queremos prevención"
Martes 25 de junio de 2013, por Prensa CICOP *
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En un comunicado de prensa, el Consejo Directivo de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP-CTA), vuelve a poner en debate la situación laboral y los riesgos de trabajo de los profesionales de la salud.

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“Hace más de 2 años que desde la CICOP estamos trabajando para que la prevención de riesgos laborales sea un derecho pleno de todos los trabajadores de la salud. Nuestra propuesta para mejorar las condiciones de trabajo y disminuir la exposición a riesgos en los hospitales públicos bonaerenses fue publicada en el Nº 38 de la revista Interhospitalaria de mediados de 2011, habiendo sido presentada por los delegados paritarios en todas las reuniones técnicas en el Ministerio de Salud en los años 2012 y 2013, hasta lograr que sea parte del acuerdo paritario de la ley 10471 de mayo de 2013.

Nuestra visión de la salud laboral parte de valorar el impacto de la tarea sobre la salud en el curso de la vida laboral. Valorar la acumulación cotidiana de las “pequeñas” exposiciones que no pueden objetivarse fácilmente, de lentos e imperceptibles efectos que calan en el cuerpo y en la subjetividad de los trabajadores, minando sus posibilidades de respuesta y recuperación.

Insalubridad

La insalubridad no puede admitirse como parte del trabajo, como si fuera un “efecto colateral” del mismo. Este enfoque responde a una visión donde el trabajo conlleva riesgos y en la cual el trabajador o trabajadora sólo tiene derecho al resarcimiento ante el eventual daño producido. Es una concepción previa a cualquier idea de prevención. El derecho al trabajo, hoy en día, es un derecho a un trabajo decente, seguro y saludable (OIT, 1999), por lo que no deberían aceptarse condiciones de insalubridad de ningún tipo. Entre otras cosas, porque de ella no se deriva ninguna acción preventiva. Se toma la declaración de insalubridad como el punto final de la prevención, generando una doble impunidad patronal: por una parte, continuar con las condiciones de trabajo riesgosas para la salud y, por la otra, asumir el daño a terceros como inevitable, permitiéndoles una compensación gradual que retrase su padecimiento final.

La insalubridad no soluciona la exposición a los riesgos y agrava los problemas de salud; sólo reduce el tiempo de exposición por el mismo salario. Así, acaba por convertirse en una modalidad más, entre otras, de la monetización del riesgo. Pero como la declaración de insalubridad es un requisito para obtener la jubilación anticipada, acaba transformándose en un fundamento del derecho previsional. Si la insalubridad es condición para obtener un régimen de jubilación anticipada, entonces, ¿cómo podemos mejorar las condiciones de trabajo sin afectar al derecho previsional adquirido?

Nuestra propuesta: El desgaste laboral

El desgaste laboral que ocasiona la producción del cuidado es una realidad conocida por todos los trabajadores y trabajadoras del sector de la salud. El desgaste se vive, se padece, se aguanta, se disimula, se calla… Es una problemática de salud laboral específica del trabajo asistencial; sin embargo, no se ajusta a las barreras legales de causalidad propias de las contingencias tradicionales del accidente de trabajo o la enfermedad profesional. Pero ello no es motivo suficiente para seguir viviendo, padeciendo, aguantando, disimulando y callando un problema de salud que no sólo refiere al drama individual de las personas que lo padecen, sino que debe considerarse en toda su amplitud institucional con sus consecuencias sobre la organización de los hospitales y la calidad de su atención. Introducir el desgaste laboral de los trabajadores y trabajadoras de la salud en la consideración de la política preventiva, es continuar haciendo digno el trabajo en los hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires.

No existen trabajos insalubres, sino condiciones de trabajo insalubres. Y, como tales, deben modificarse. La insalubridad debe ser el punto de partida para la tarea política sindical por alcanzar condiciones de trabajo seguras y saludables, no la meta de llegada. La trampa de la insalubridad habrá sido superada por los trabajadores cuando consolidemos formas colectivas de pensamiento y prácticas que nos permitan apropiarnos de nuestros trabajos y definir las condiciones en que lo realizamos.

Cabe preguntarse:

• ¿Los directores de hospitales conocen lo que es la gestión de salud y seguridad en el trabajo? ¿Los directores priorizan la seguridad y salud en el trabajo? ¿Existen políticas y acciones en pos de la salud y seguridad en el trabajo?

• ¿Cuántos comités mixtos de salud y seguridad en el trabajo están funcionando? ¿La actividad de los comités se traduce en un mejoramiento concreto en relación a la prevención de los riesgos en el trabajo? ¿Las recomendaciones y/o decisiones de los comités se han puesto en práctica? ¿Cuáles son sus limitaciones?

• ¿Los trabajadores están expuestos a riesgos evitables? En el caso de los riesgos no evitables, ¿Cuentan los trabajadores con los elementos de protección personal adecuados? ¿Existe seguridad contra incendios en los hospitales? ¿Existen planes de contingencia? ¿Los trabajadores los conocen?

• ¿Se analiza el árbol de causas de los accidentes laborales? ¿Cada hospital cuenta con mapas de riesgo y un plan de trabajo en relación al mismo? ¿Existen actividades de capacitación permanentes en temas de salud y seguridad en el trabajo?”.

Fuente: www.ctabuenosaires.org.ar

* Equipo de Comunicación de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP-CTA)

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